UN RECUERDO A LA MEMORIA
Que esta encantadora y joven ciudad, se resiste a abandonar las raíces que le dieron nacimiento y vida. “La Estación”, desde la Texaco hasta la calle de la farmacia Berlín, de la Berlín hasta el mercado central de ahí a la calle del Calvario y a la Texaco nuevamente, siente pasar “La Amapola del Camino” y “Mi Celeste” de don Flavio Ruíz, una de las primeras camionetas que circulaban junto a los tres únicos vehículos, allá por 1945. Mientras se oye la trompeta de “Cashasha” anunciando aun bando del gobierno o la salida de los judíos. Ríe esta ciudad recordando a los niños que huían de la “Tana Gargajo”, a la enanita que vendía dulces de horno y mil delicias más que disfrutaron don Chanito Ramos, Goyito López, Chuz Garza, Pancho Toro o Beto Enchilada. Y cuando vino la primera radio disfrutamos de las primeras voces varoniles de: Don Efraín Méndez, Don Mauro Guzmán, Don Leonel Alvarez y locutores deportivos y de noticieros, Arnoldo Tanchez, Carlos Chelemeques y David Cacalotes. Sabores que no debemos olvidar nunca: Los Tamales de Doña Licha, las enchiladas de la Liba, los atoles de la Gina y la Catocha, los frescos de súchiles, el atolillo, el arroz en leche, los atoles de haba y la bebida, los chuchitos del comedor Fénix de la señora Tona, los frescos de chan y las chalupas de la tienda Santa Isabel de Don Julio Panza. Porque son nuestras raíces. Porque son nuestra identidad. Que no se borre el recuerdo de la tradición. Que se vuelvan a sembrar en el corazón de nuestros hijos para que Huehuetenango viva siempre con orgullo y dignidad. Dicen que dicen, dicen… Dicho de Lito Gorila. |
... |
![]() |
Prof. Pedro Gómez
|
Julio 2009 |